Industrializar no es solamente construir más rápido
Durante años, gran parte de la discusión sobre productividad en construcción se concentró en cómo ejecutar más rápido dentro de la obra. Pero existe otra posibilidad: hacer que una parte de esas tareas directamente deje de ocurrir allí.
Ese es uno de los aspectos que más nos interesan de INBUILD. Su sistema semi-industrializado permite trasladar hacia ingeniería y fábrica decisiones, componentes e instalaciones que tradicionalmente deben coordinarse posteriormente en el terreno.
El resultado no es solamente velocidad. Es otra manera de organizar la producción.
El verdadero costo no está solamente en el metro cuadrado
Cuando analizamos una solución constructiva solemos comparar materiales, mano de obra y precio por metro cuadrado. Sin embargo, el resultado económico de un proyecto también depende de cuánto tiempo permanece abierta la obra, cuántos recursos hay que coordinar, cuántas esperas aparecen, cuánto retrabajo generamos y durante cuánto tiempo sostenemos costos indirectos.
Por eso dos sistemas con costos directos similares pueden producir resultados económicos completamente diferentes.
El costo no depende solamente de cuánto usamos, sino también de cómo producimos y durante cuánto tiempo.
Cuando parte de la construcción se traslada a un proceso industrial controlado, disminuyen operaciones sucesivas, interferencias y variabilidad. Y eso puede modificar la economía completa del proyecto.
Menos decisiones en obra. Más información antes.
Pero industrializar tiene una condición: obliga a decidir antes.
Si estructura, aislación e instalaciones van a integrarse previamente en un componente, ya no podemos esperar a llegar a obra para descubrir cómo resolverlas. Hay que proyectar, coordinar y verificar antes de fabricar.
Ahí aparece una conexión muy directa con BIM.
BIM adquiere mucho más sentido cuando deja de ser simplemente una forma sofisticada de representar el edificio y pasa a organizar información capaz de alimentar decisiones, coordinación y producción.
Cuanto más industrializamos, más importante se vuelve la calidad de esa información.
De coordinar tareas a diseñar el flujo
Una obra tradicional administra permanentemente dependencias: una actividad espera a otra, un gremio espera al anterior, una instalación obliga a modificar algo ya ejecutado y una decisión pendiente termina afectando varias tareas posteriores.
La industrialización no elimina la complejidad. La desplaza hacia un momento donde resulta mucho más barato administrarla.
Eso cambia la pregunta. Ya no se trata únicamente de preguntarnos cuánto tarda alguien en ejecutar una pared, sino cuántas operaciones, esperas, recursos y decisiones necesita el sistema completo para producirla.
Y allí aparece una de las ideas que más nos interesa en MillerCo: mejorar productividad no significa hacer que cada recurso trabaje más rápido; significa conseguir que el proyecto fluya mejor.
Por qué nos interesa INBUILD
Desde MillerCo venimos trabajando hace años sobre BIM, gestión de información, costos y productividad. En todos esos campos aparece una conclusión común: muchos de los problemas que finalmente vemos en obra comenzaron bastante antes.
INBUILD nos interesa justamente porque lleva esa discusión al terreno de la producción real.
No se trata solamente de un panel. Se trata de preguntarnos cuánto podemos definir, coordinar e industrializar antes de llegar a obra, reduciendo allí incertidumbre, interferencias y decisiones tardías.
No todos los proyectos necesitarán el mismo nivel de industrialización. Pero probablemente todos deberían hacerse una pregunta:
¿cuánto de lo que hoy resolvemos en obra podríamos haber resuelto antes?
Tal vez una parte importante del futuro de la construcción empiece justamente ahí.



